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5 tips para disfrutar el paseo

Porque cuando salimos de paseo lo que queremos es disfrutar el momento en manada, en familia; relajarnos un poco, movernos, hacer algo de ejercicio. Lo último que queremos, y lo que fácilmente podría arruinarlo es un peludo fuera de control, los jalones, los ladridos, etc. El paseo no se trata de que regreses con la mano mallugada, el brazo acalambrado y los nervios crispados.

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5 tips fundamentales para tener peludos contentos

No todo necesita ciencias complicadas. De vez en cuando es importante regresar a lo más básico. Por eso hoy te traemos estos consejos que aunque parezcan obvios, algunas veces los dejamos de lado.

1. Cuida su alimentación

Una muy buena infografía elaborada por supercachorro.org

Seguramente te has dado cuenta que para muchas personas controlar el peso es algo complicado. Y todos sabemos de los riesgos que eso conlleva.

Para algunas razas la cuestión del peso es muy delicada. Pero en general, es algo en lo que debemos ser muy responsables. El sobrepeso puede tener efectos muy peligrosos en la vida de tu peludo, principalmente en cuanto a su expectativa de vida. De la mala alimentación se derivan problemas de obesidad, diabetes, cardiovasculares, de articulaciones, etc. Además, debes considerar aquellas comidas peligrosas (lee más en Pícaras miradas, pícaros antojos).

En fin, haz caso a la guía de alimentación de los concentrados. Además, consulta con un veterinario si notas que tu perro engorda o adelgaza de más, es probable que necesite una dieta especial. 

También hay que tomar en cuenta el estilo de vida que lleva. Si tiene mucha actividad física o no, si hace frío donde vives o no. Estos factores afectan su metabolismo. 

Finalmente, no te excedas con las golosinas. Aunque nuestros pasteles, pupcakes y galletas son 100% naturales, son treats o premios. Todo está en controlar las porciones y en mantener las rutinas de alimentación.

 

2. Hidratación

Como bien sabrás, el agua es fundamental para la vida en nuestro planeta. Eso los incluye a ellos tanto como a nosotros. 

¡Nunca, nunca, nunca les dejes sin agua fresca al alcance! (ni cuando esté “castigad@”)

Beber agua no solo los mantiene bien hidratados, sino que también les ayuda a regular su temperatura y a relajarse. Además, una buena hidratación previene el estreñimiento y promueve su proceso de desintoxicación natural. 

 

3. Higiene

Si piensas en su ambiente “natural”, imaginas a un lobo salvaje. Visto así no tiene mucho sentido eso del baño y de los cuidados especiales. Pero estamos olvidando algo muy importante, los peludos que andan entre nosotros abandonaron esa forma de vida hace más de 10,000 años; más bien, los sacamos de ese estilo de vida. 

Desde que viven con nosotros, cada vez nos hemos encargado más de su cuidado. Esto significa que sus defensas y sus mecanismos de “higiene natural” se han debilitado. Como consecuencia, han caído en nuestras manos.

La historia de Benji es un buen ejemplo de la necesidad de higiene.

Ahora es nuestra responsabilidad cuidar su higiene. Bañarlos regularmente, limpiar bien oídos, dientes y la glándula anal, entre otras. Estas buenas prácticas evitan infecciones que pueden llegar a ser muy peligrosas y desagradables, tanto para ellos como para ti (para conocer más, puedes leer Burbujas de salud y bienestar).

Ese es uno de los beneficios de nuestras galletas. Como son duras, promueven la limpieza dental (aquí un artículo nuestro al respecto: Sanos y dulces besos).

 

4. Visita a tu veterinario con frecuencia

Algunos perros lo necesitarán más que otros, especialmente con la edad o en casos muy particulares.

No te confíes, algunas veces pueden presentarse aflicciones muy serias sin que te des cuenta. Y sí, es posible que no pase nada, pero también es posible que, por no atacar la enfermedad a tiempo, sufran las peores consecuencias. 

 

5. Juegos y entrenamiento

La vida sedentaria es aburidísima. Tu peludo necesita entretenerse, y qué mejor que lo haga de una forma que no destruya la casa. Todas esas travesuras que te hacen ─innecesariamente─ difícil la vida con ellos, son la consecuencia de energías mal canalizadas. 

Así que no esperes mucho, inscríbete a alguna clase de entrenamiento, esto le permitirá socializar con otros perros. Enséñale trucos, dale a jugar nuestro juguete interactivo

Los juegos y el entrenamiento no solo le ayudarán a consumir esas súper-energías perrunas, también fortalecerán el lazo entre ustedes y hacen más fácil la vida en casa. 


No te pierdas Perroterapia, el blog oficial de GuauBox, donde te compartimos nuestras experiencias y exploramos la vida rodeada de nuestros queridos hijos peludos. 

Déjanos tus comentarios y preguntas, o escríbenos a perroterapia@guaubox.net

 


GuauBox es la primera repostería artesanal para perros en Guatemala.

Todos nuestros productos son 100% naturales y seguros para perros, elaborados con ingredientes frescos y de la mejor calidad.

Conoce nuestros Combos, pasteles, pupcakes y galletas.

 

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1 simple pero garrafal error que cometemos al entrenar a nuestros peludos

Tencho El Rockstar demostrando el esencial e inigualable “sit-stay”.

Cuando empiezas a entrenar a tu perro, aunque sea obediencia básica, si es la primera vez que lo haces puedes descubrir ciertas frustraciones. 

Si es tu primer perro o es la primera vez que intentas entrenarlo de alguna manera, toma tiempo entender cuál es la mejor manera de comunicarte con él. 

Hay varias técnicas. Con los años se ha descubierto que la más efectiva es aquella que se basa en recompensa. Esta consiste, fundamentalmente, en dar un premio cuando se cumple un comando. De esta forma el comando se convierte en una promesa de premio, y el perro estará deseoso de cumplir tus órdenes. Pero, ¿qué pasa cuando no obedece?

Hay quienes practican algo que llaman “entrenamiento balanceado”. Esto consiste en premiar la obediencia con galletas o alguna golosina, y en castigar la desobediencia con reprimendas verbales o contacto físico. Sin embargo, aquí surge un error que podría arruinar tus esfuerzos:

1. Envenenar los comandos

Si después de que se le dá un comando el perro recibe o un premio o un castigo, le estamos dando señales contradictorias. Eventualmente, generarás mucha ansiedad en él cada vez que des un comando, ya que no tendrá claro qué va a recibir.

Sí, siempre querrá el premio, pero con los castigos que haya recibido después de un comando fallido (que, por cierto, él no se enteró de haber fallado al comando, solo que después del comando hubo una reprimenda), no sabrá qué esperar. 

A esto es a lo que los expertos se refieren con “envenenar el comando”. Es mejor que ignores la desobediencia (cuando das un comando) y que lo vuelvas a intentar un momento después. Si el comando es “venga” y no se mueve, no te acerques y le tironees para que lo haga. Espera un momento, acércate un poco, haz el ejercicio más fácil, muéstrale el premio y repite el comando. Premialo cuando obedezca. Asegúrate que asocie el comando con algo positivo siempre, y entonces te asegurarás avanzar en su entrenamiento. 

Por cierto, cuenta con nosotros para darle los premios más sanos e irresistibles. ;)

 

Fuente: Dogs Naturally Magazine


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9 cosas que hacemos los humanos y estresan a nuestros perros

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9 cosas que hacemos los humanos y estresan a nuestros perros

9 cosas que hacemos los humanos y estresan a nuestros perros

Manada GuauBox, poniendo atención a las instrucciones. Frankfurt, TenchoelRockstar (hasta arriba) Balty y Keka (las hermanitas fantásticas), Rony (luciendo su pecho blanco) y Nina (la abuelita canosa de la manada, con casi 17 años).

Sí, todo es amor según nosotros. Pero muchas veces, aunque lo hagamos con la mejor intención, estamos enviando señales equivocadas. 

Quizá el problema sea que la comunicación entre humanos es muy compleja. O tal vez que la comunicación animal es bastante más sencilla, o mejor dicho, más eficiente. El verdadero problema es que, a causa de eso, podemos generar mucha ansiedad en nuestro amado amigo peludo. Lo bueno fue que encontramos un artículo en iheartdogs que enumera 9 de los errores más comunes que cometemos al comunicarnos con ellos. Aquí te los dejamos, en versión traducida y resumida. 

 

1. Frustrarte cuando tu perro actúa como... ¡un perro!

Los perros ladran, escarban, mordisquean y demás, eso es lo que los perros hacen. Y es que, como te podrás imaginar, eso de estar callado, quieto y sin hacer nada todo el día no debe ser muy alegre que se diga. Entonces, no le regañes por comportarse como un perro, ¡ellos necesitan hacer algo! Debes aprender a direccionar sus impulsos y emociones, pues tampoco se trata de que hagan lo que quieran cuando quieran. Haz del juego una rutina, dale juguetes y enséñale lo divertidos que son (así evitarás accidentes con zapatos y demás). Para reducir ladridos, puedes enseñarle a “hablar” y a permanecer en silencio bajo comando. 

2. Ser inconsistente con límites y reglas

Los perros necesitan rutinas consistentes para ser felices. A ellos no les gustan las sorpresas, estos son eventos inesperados, por tanto, son causas de ansiedad. Eso de permitir que se suban a una cama o a un sillón que siempre has tenido fuera de límites, por una ocasión especial, no es un premio, es romper una regla. Ellos no distinguen una ocasión especial de una cotidiana, si la regla se rompe una vez, se arruina. Si has establecido límites y reglas, cúmplelas siempre. 

3. Esperar que te hagan caso solo por agradarte

Aunque ellos disfrutan verte contento, todo lo que hacen lo hacen por una recompensa, sea comida, juego o descanso. Naturalmente, y a lo largo de su evolución, los perros han sobrevivido por ser oportunistas, aprovechando la comida y seguridad que reciben de las personas. Así que, se dejas algo que a ellos les parezca atractivo o delicioso a su alcance, no dudes que intentarán obtenerlo. No lo hacen por molestarte, sino por aprovechar la oportunidad de disfrutar algo delicioso. 

4. Usar diferentes palabras para el mismo comando

¿Cuántas veces te has encontrado tratando de callar los ladridos pero nada de lo que digas parece tener efecto? ¡Cállese! ¡Shhh! ¡Silencio! ¡Ya basta!, y demás. El error ahí es que estamos esperando que nuestros perros comprendan el contenido de nuestras palabras. Su comunicación no funciona así. Ellos aprenden a reconocer ciertos sonidos y a asociarlos con una acción. Así que, decídete por un comando. Mejor que sea una palabra que no uses muy seguido porque si no puedes confundirles más. Y recuerda, los comandos se enseñan a base de recompensas, no de castigos. 

5. Decirles que “está bien” cuando obviamente “no está bien”

Debes tener cuidado cuando trates de consolarlo, como cuando vas al vet o lo llevas a algún lugar donde no le gusta. Lo que manda es la experiencia, no las palabras. Sin importar qué digas, lo que realmente estás haciendo es que asocie esas palabras con esa mala experiencia. Lo que debes hacer es premiar el comportamiento relajado en esas situaciones. Recuerda que la ansiedad hace que la situación sea más difícil de manejar. 

6. Señalarle o sacudirle el dedo

Esta es una señal universal que induce estrés en los perros. Suele estar acompañada de un tono severo y de un gesto enojado e imponente. Si lo estabas regañando lo único que logras es que olvide por qué le regañabas. La experiencia del regaño es tan intensa que el motivo deja de ser relevante. En fin, no logras que aprenda, solo le das miedo: el castigo más efectivo es la indiferencia, y la forma mas eficiente de aprendizaje es por recompensa

7. Restringirl@ o arrinconarl@ para darle afecto

El contacto físico para los perros significa algo muy diferente que para los humanos. Para nosotros el abrazo es la mayor manifestación de afecto, para los perros un abrazo significa estar encerrado, atrapado, dominado. Como podrás notar, hay perros que no se sienten tan intimidados o incómodos con los abrazos, incluso hay unos que lo disfrutan. En fin, presta atención a su reacción. Si ves que se incomoda, ¡no lo hagas!, no disfruta de esa forma de afecto.

8. Hacer contacto visual con perros que no conoces

Es muy diferente cuando cruzas amorosas miradas con tu amad@ pelud@, que cuando te le quedas viendo a los ojos a uno que no conoces. Los perros interpretan el contacto visual como un reto. Sentirán que les estás desafiando y esto provocará mucho estrés y ansiedad. 

9. No hacer suficiente ejercicio

Ellos se aburren si pasan mucho tiempo sin hacer nada. El exceso de energía se traduce a travesuras y comportamientos indeseados, lo que provoca castigos que, al final de cuenta, son culpa tuya. Así que mejor evítalo, juega con ellos, llévalos de paseo. 

 


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