Peludo educado = peludo felíz

Son muchos los beneficios de una educación canina adecuada, y hay dos perspectivas principales: la humana y la perruna. 

A nosotros nos afecta su comportamiento, pues un perro mal educado nos hará enojar si ladra constantemente, si destruye nuestras cosas o si ensucia la casa. Por el otro lado, un amigo peludo bien educado, que juega cuando es hora de jugar, que no molesta cuando es hora de trabajar o de comer y que hace sus necesidades donde debe, solo será fuente de alegría. 

Para ellos una vida equilibrada es más felíz. Su vida es así cuando tiene claros sus límites y permisos, y principalmente cuando su rutina se mantiene estable. De esta forma se evita la acumulación de ansiedad que desencadena los malos comportamientos que luego nos hacen enojar. 

Siempre debemos recordar que cada uno de nuestros amigos peludos tiene una personalidad y un carácter único; así como hay razas que tienden a ser más fáciles de educar, hay otras que son más difíciles. No debemos olvidar que ellos aprenden por recompensa, no por corrección. Por eso debemos aprovechar en la que muestran un buen comportamiento para premiarlos. Igualmente, son de suma importancia los juegos y paseos, tanto para quemar energías como para fortalecer los vínculos que los unen a su manada. 

Finalmente, te recomendamos que te apoyes en un entrenador profesional, pues muchas veces, por consentirlos, nos equivocamos y los maleducamos.

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